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Libro / Capítulo 13 / Sección 13.2

Sección 13.2 · Hoja · género flemático

Flemático puro: hoja

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En el flemático puro, la estabilidad flemática organiza por sí sola la forma. La lógica es conservar la configuración mientras no exista una razón lo bastante fuerte para cambiarla. La imagen es la hoja, que se nutre y continúa, discreta, sin necesitar otra cosa.

Esa conservación es operativa, no necesariamente conservadurismo intelectual o político. El flemático puro puede ejecutar bien, ser rápido bajo un plazo y aprender a cambiar de estado; lo que lo caracteriza es el costo relativo del paso y la preferencia por la continuidad, no la incapacidad ni la poca energía. Puede gustarle mucho la compañía y explicar con buenas razones por qué mantiene un compromiso, pero ni el afecto ni los argumentos son lo que sostiene su forma: aunque cambien las personas y los criterios, la continuidad sigue siendo la lógica principal. Una obligación externa suele sostener su acción cuando el impulso propio disminuye.

El bien propio de esta forma es mantener, sostener, no precipitar y preservar el ritmo, protegiendo promesas, prácticas y personas contra la inestabilidad de cada impulso nuevo. La tentación propia es la tibieza, y aquí la frontera debe trazarse con justicia: la diferencia entre una espera buena y la tibieza no está en el reloj, sino en el objeto, en la posibilidad concreta de actuar y en la elección de sacrificar o no el bien conocido a la propia estabilidad.

La forma madura del flemático puro es conservar bien y cambiar cuando de verdad es necesario. Sigue siendo parco en los cambios, pero ya no usa la dificultad del paso como medida última de lo que debe hacer, y su serenidad se convierte en una fuerza silenciosa al servicio de lo que merece durar.